Durante mucho tiempo he venido reflexionando sobre el significado real del relato del Edén. No desde una postura religiosa rígida, sino desde la experiencia personal, el autoconocimiento y ese proceso interno que comienza cuando uno empieza a cuestionarse la vida. Hoy comparto esta reflexión no como alguien que ya entendió todo, sino como alguien que está en pleno despertar de conciencia, aprendiendo mientras camina.
La serpiente del Edén suele presentarse como el símbolo del mal. Sin embargo, con el tiempo he empezado a verla desde otra perspectiva: como símbolo del conocimiento, la sabiduría y el inicio de la búsqueda de la verdad. El fruto prohibido no sería entonces una trampa divina, sino el comienzo de un proceso profundo de crecimiento personal y espiritual.
El libre albedrío y el inicio del despertar espiritual. El mensaje no parece ser: “si comes de ella te expulsaré del paraíso y habrás pecado”.
El mensaje implícito que hoy empiezo a comprender es otro:
Tienes libre albedrío. Aquí está el árbol de la vida. En él habita la sabiduría. Si eliges este camino, la vida será sera desafiante, difícil y dolorosa.
No se paga con palabras ni con creencias heredadas, sino con experiencias reales: errores, caídas, dudas internas y momentos de confusión. La verdad no se regala; se atraviesa. Y ese proceso transforma la conciencia.
Aquí encuentro sentido en este versículo bíblico, que hoy leo desde el autoconocimiento y no desde el miedo:
“He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal es la inteligencia.” (Job 28:28)
Con el tiempo he entendido que ese “temor” no es terror, sino respeto profundo por la verdad, incluien lo elige debe saber que no será cómodo… y aun así, vale la pena.
Comparto esto como alguien que sigue aprendiendo, cayendo y levantándose.
Tal vez esta reflexión no te dé respuestas definitivas, pero ojalá te ayude a no sentirte solo en tu proceso de autoconocimiento y despertar espiritual, y te anime a hacerte mejores preguntas.
Porque muchas veces, el verdadero sentido de la vida no está en no cuestionar, sino en atreverse a buscar con honestidad.
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