domingo, 11 de enero de 2026

El Faraón, el orgullo y la libertad interior: lecciones estoicas, metafísicas y bíblicas..





Hoy estaba recordando mi adolescencia, esa etapa donde creemos que podemos con todo y que nada nos detiene.

Me vino a la mente la historia del Faraón en Éxodo, quien se veía a sí mismo como un dios y se negaba a liberar a los israelitas. La Biblia dice:

Pero el corazón del faraón se endureció, y no quiso dejarlos ir” (Éxodo 8:15)

Leyéndolo así, entendí que todos, en algún momento, podemos sentirnos invencibles y creernos dueños de todo, sin darnos cuenta de que existe algo más grande que nosotros, que sostiene la vida y todo lo que hacemos.

Reflexión personal

Me hace pensar en cómo el orgullo y la autosuficiencia pueden cegarnos. El Faraón, por más poderoso que fuera, no podía cambiar la verdad que estaba más allá de él. Y nosotros, muchas veces, actuamos igual: nos creemos invencibles y olvidamos nuestra conexión con lo trascendente y con nuestra propia libertad interior.

Los estoicos enseñan que la verdadera libertad no está en el poder externo, sino en el dominio interno.

El Faraón actuaba guiado por su ego y sus pasiones. Epicteto diría que su error fue dar ‘asentimiento’ al orgullo en lugar de la razón y el orden natural del universo.

Aprendí que quien se deja gobernar por el orgullo se aleja de la armonía y de la verdadera libertad.

Desde la metafísica, el corazón endurecido del Faraón simboliza la tensión entre el libre albedrío y la ley universal.

Aunque parecía actuar libremente, sus decisiones estaban dentro de un marco mayor.

Su arrogancia me recordó que nada ni nadie está separado del orden que sostiene la vida, y que la libertad real viene de reconocer esto.

Pienso en la mente como un timón: podemos dejar que el orgullo y las emociones lo manejen, como el Faraón, o tomar el control con conciencia y razón, alineándonos con lo que trasciende nuestro ego.

La diferencia es clara: libertad interior o esclavitud de nuestras propias pasiones.

Aprendo que el orgullo y la autosuficiencia son ilusiones del poder externo.

La verdadera fortaleza está en gobernar nuestra mente, actuar con propósito y reconocer nuestra conexión con lo que da vida.

Como el Faraón, todos enfrentamos la tentación de creernos ‘dioses’, pero la libertad real siempre viene desde adentro.

¿Alguna vez te has sentido como el Faraón, controlando todo y sin ver más allá?

Comparte tu reflexión y aprendamos juntos.





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